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La Conspiración

Título original: Deception Point.
Título en Español: La Conspiración.
Autor: Dan Brown.
Género: Novela de aventura.
Editor original: Corgi Books, a división of the Random House Group Ltd.
Edición en Español: Junio 2005 (Argentina) por ediciones Urano S.A.
Número de páginas: 602.
Traducción: Alejandro Palomas.

Con una tirada inicial de 300.000 ejemplares para España y Latinoamérica, aparece la tercera novela de Dan Brown, el autor del archiconocido libro El código Da Vinci, combinando de nuevo la acción trepidante con la más apasionante investigación, en una aventura llena de acción y enigmas científicos.

Autor: Natural de Nueva Inglaterra (E.E.U.U), hijo de un matemático y una intérprete de música sacra, desde muy pequeño ha sentido un natural interés por los códigos y las claves secretas. Publicó las novelas Fortaleza Digital, La Conspiración y Ángeles y Demonios antes de obtener fama mundial con El Código Da Vinci, que ha vendido 25 millones de ejemplares en treinta idiomas y se ha convertido en el fenómeno editorial por excelencia de los últimos años en todos los países donde ha sido publicado.
Su esposa, Blythe profesional en historia del arte y pintora, colabora en todas las investigaciones necesarias para el desarrollo de las novelas que escribe su marido, acompañándolo siempre en todos los viajes.


RESEÑA

La analista de inteligencia Rachel Sexton, el oceanógrafo Michael Tolland, el astrofísico Corky Marlinson, la glacióloga Norah Mangor y el paleontólogo Wailee Ming forman parte del equipo de expertos enviados por la Casa Blanca a un remoto lugar del Ártico, con la misión de autentificar el fabuloso hallazgo que ha realizado la NASA. Un descubrimiento que cambiará el curso de la historia y, de paso, asegurará al presidente su reelección. Sin embargo, una vez allí descubren indicios de que se enfrentan a un fraude científico de proporciones gigantescas. Aislados en el entorno más hostil del planeta, perseguidos por unos implacables asesinos equipados con los últimos adelantos tecnológicos, lucharán por salvar sus vidas y averiguar la verdad.
Mientras tanto, en los pasillos de Washington se libera otra oscura batalla, un juego de traiciones y mentiras donde nadie es lo que parece.

Nota del autor: La Delta Force, La Oficina Nacional de Reconocimiento y la Fundación para las Fronteras Espaciales son organizaciones reales. Toda la tecnología a la que se hace referencia en esta novela existe.


RESÚMEN

Rachel Sexton era una mujer de treinta y cuatro años, atractiva, con una caminar erguido y la barbilla ligeramente levantada, en un gesto que, más que arrogancia, denotaba carácter. Era la única hija del senador Sedgewick Sexton quien a su vez estaba de candidato a la presidencia de los Estados Unidos y cuyo eslogan era: "es hora de gastar menos y de invertir mejor", siendo su meta más importante aprobar el proyecto de ley conocido como Acta de Promociones para la Comercialización del Espacio que busca privatizar la NASA mediante la venta inmediata de sus activos a compañías aeroespaciales privadas, permitiendo que el sistema de libre mercado explore el espacio de manera más efectiva y aliviando así la carga que la NASA supone en la actualidad para el contribuyente, debido al enorme costo que esta significa para el país, considerando la reciente sucesión de misiones fallidas y de colosales desfases presupuestarios. Padre e hija no se llevaban bien. Rachel estaba aún muy dolida por la indiferencia que había tenido toda su vida, el senador hacia su esposa, quien había fallecido hacía tres años, suceso que Sedgewick Sexton había utilizado para presentarse como candidato a la presidencia, creyendo que el voto compasivo tampoco debía despreciarse.

Rachel trabajaba para la Oficina Nacional de Reconocimiento (ONR) como analista de inteligencia siendo el enlace entre la comunidad de inteligencia y la Casa Blanca. La ONR, por su parte, constituía y mantenía un increíble arsenal de tecnologías de espionaje de última generación. Interceptores electrónicos mundiales, satélites espías, silenciosos chips repetidores incorporados a productos de telecomunicaciones, incluso una red global de reconocimiento naval conocida como Classic Wizard, una red secreta de mil cuatrocientos cincuenta y seis hidrófonos instalados sobre fondos marinos por todo el mundo, capaces de controlar los movimientos de los barcos en cualquier punto del globo.

Las tecnologías de la ONR no sólo ayudaban a Estados Unidos a ganar cualquier conflicto militar, sino que proporcionaban una infinita fuente de datos en tiempos de paz a agencias como la CIA, la NASA y el Depto. De Defensa, ayudándoles así a combatir el terrorismo, a localizar delitos contra el medio ambiente y dar a los políticos los datos necesarios para tomar las decisiones más oportunas sobre un enorme abanico de temas.

Esa mañana, Rachel, había sido urgentemente citada donde William Pickering, director de la ONR, quien le tenía la noticia de que el Presidente de Estados Unidos, Zachary Herney, y mayor rival del senador Sexton, había solicitado reunirse con ella inmediatamente. Pickering, siendo un hombre inteligente y con mucho instinto le advirtió de las posibles intenciones del Presidente.

El encuentro tuvo lugar en el Air Force "imponente palacio y hogar portátil del comandante en jefe". El Presidente era un hombre bondadoso y sencillo de apariencia afable, cualidades que hacían que Rachel lo admirara y estimara. En su despacho él le habló sobre su secreto mejor guardado: UMBRA, el último y gran descubrimiento de la NASA. El motivo, enviarla a la Plataforma Milne, témpano de hielo más extenso del hemisferio norte a 4500 km. de dónde estaba ella, para que autentificara el macabro hallazgo y luego se lo diera a conocer a todo el personal de la Casa Blanca horas antes de que él diera la rueda de prensa informándole al mundo del descubrimiento. Con ésta noticia, el Presidente aplastaría a Sexton, ganaría las elecciones y justificaría todos y cada uno de los dólares que los norteamericanos se han gastado en el espacio.

En ese mismo instante, en alguna parte de Washington y de manera ultra secreta el senador Sexton recibía grandes sumas de dinero para su campaña para colocarlo en la Casa Blanca de manos del presidente de la Fundación para las Fronteras Espaciales. Cínicos visionarios y despiadados capitalistas que ansiaban ser dueños de la NASA.

Ese mismo día, Sexton, tenía que debatir en CNN con Marjorie Tench, asistente presidencial con dotes analíticos y gran inteligencia política. Aunque él no se dejaba intimidar tan fácilmente.

Una vez en la Plataforma Milne, Rachel era recibida por el propio director de la NASA, Lawrence Ekstrom, e informada de cada detalle del descubrimiento por boca de 4 científicos civiles que habían sido enviados hasta allá con el mismo propósito de ella: corroborar los datos obtenidos.

El descubrimiento era realmente impactante. Uno de los meteoritos más grandes encontrados hasta ahora y el primero detectado por el Satélite de Escaneo de Densidad Orbital Polar (EDOP) después de la reparación de su software. Pesando ocho toneladas y empotrado a sesenta metros bajo el hielo en un entorno completamente íntegro, sellado y de agua dulce, permaneciendo intacto durante más de trescientos años y con muchísimos isópodos petrificados en su interior, confirmando las teorías sobre la vida extraterrestre y dejando expuesta la teoría de Panspermia, según la cual la vida fue plantada aquí desde otro planeta.

A kilómetros de distancia Sexton, sin tener idea del gran descubrimiento, debatía en CNN manteniendo su posición contra la financiación de la NASA. Exactamente lo que buscaba la Casa Blanca.

En la Plataforma Milne la adrenalina andaba por las nubes. Todos gritaban y aplaudían eufóricos tras la extracción del meteorito del fondo del hielo, dejando un agujero abierto con agua fundida chapoteando contra sus paredes. La glacióloga Mangor era la encargada de ésta labor y lo hizo derritiendo el hielo que cubría al meteorito hasta dejarlo expuesto.

Sin saberlo todo este equipo era observado por un microrobot del tamaño de un mosquito comandado por los de la Delta Force a mil metros por encima del glaciar.

La Delta Force de Estados Unidos es el único escuadrón de combate cuyas acciones disfrutan de total inmunidad presidencial ante la ley. Sus soldados son asesinos entrenados: expertos en operaciones Swat, rescate de rehenes, bombardeos sorpresa y eliminación de fuerzas enemigas clandestinas. Sus misiones implican un alto nivel de confidencialidad a cargo de un controlador que goza de gran poder político.

En Washington Marjorie Tench advertía a Gabrielle Ashe, asesora personal del senador Sexton, de que éste cambiara la postura que tenía sobre la NASA. De lo contrario harían pública toda la información personal que tenían de él: fotos del senador teniendo un affair con Gabrielle y cartas fotocopiadas, faxes y transcripciones de conversaciones telefónicas donde se corroboraba que el senador aceptaba cuantiosos e ilegales sobornos de compañías aeroespaciales.

Para la Casa Blanca privatizar la NASA era una idea abominable, porque la ciencia espacial moriría en un santiamén. En vez de invertir dinero para estudiar el universo, las compañías espaciales privadas minarían los asteroides, construirían hoteles turísticos en el espacio y ofrecerían servicios de lanzamiento de satélites comerciales. ¿Para qué iban a molestarse las compañías privadas en estudiar los orígenes del universo cuando eso es algo que les costaría miles de millones y sin obtener ninguna recompensa financiera?. Incluso se han oído peticiones de compañías que quieren poner carteles de neón que parpadeen anuncios luminosos en el cielo por la noche y otras que desean lanzar sus desperdicios al vacío. Hace último un multimillonario pedía arrastrar un asteroide lo más cerca de la Tierra, minarlo y extraer de él minerales preciosos, pero la Casa Blanca tuvo que recordarle que eso suponía un riesgo potencial de una catástrofe global. Sin duda estas empresas tienen grandes bolsillos y mentes superficiales, no son científicos espaciales.

En la Plataforma Milne, luego de la extracción del meteorito el solitario paleontólogo Ming descubre en el agua de la fosa algo estremecedor. La Delta Force decide matarlo en cosa de segundos, de lo contrario la verdad saldría a la luz.

Rachel en ese momento y a cuatro mil quinientos kilómetros de Washington daba a conocer a todo el personal de la Casa Blanca la noticia del descubrimiento a través de una videoconferencia.

Michael Tolland, oceanógrafo y encargado de documentar televisivamente el descubrimiento, desconociendo el asesinato de su colega, decide ir a ver la fosa. Y observó en el agua motas de luz verdeazuladas brillando en la superficie. Eran dinoflagelados luminiscentes procedentes del océano, lo que era totalmente desconcertante, ya que el glaciar era de agua dulce y según los estudios estaba completamente sellado, es decir su interior estaba completamente aislado del agua salada del océano.

En cosa de minutos él, sus demás colegas y Rachel comenzaban a analizar lo sucedido. Creyendo que el glaciar debía tener alguna fisura y poniendo en duda la capacidad de resolución del EDOP, deciden bajar y comprobarlo ellos mismos con un radar de penetración en Tierra (RPT) capaz de captar mucho mejor el hielo salado. El aparato toma una imagen de corte transversal y la imprime dejando registrado cualquier fragmento de hielo marino como una sombra.

Al ver la impresión descubren que directamente debajo de la fosa de extracción, una oscura columna de hielo marino se extendía hacia abajo, hasta el océano abierto. El pilar vertical de agua salada era inmenso; tenía el mismo diámetro que la fosa. ¡Alguien había perforado la plataforma desde abajo y había colocado intencionalmente la roca debajo del hielo!.

Los de la Delta Force no podían creer que habían descubierto parte del secreto. Y tenían órdenes de que nadie debía enterarse. No tenían otra opción que matarlos a todos.

Por su parte el Presidente Herney se preparaba para su rueda de prensa que acontecería en una hora.

Los de la Delta Force atacaban a los tres científicos civiles y a Rachel con el armamento MI: fusiles de nieve que compactan nieve, formando balas de hielo. Dándole muerte blanca a la Dra. Mangor e hiriendo a Rachel. Los tres se desviven tratando de escapar cayendo a una terraza de hielo inferior a la plataforma y que estaba parcialmente derrumbada, al parecer a punto de caer al océano en cualquier momento.

Uno de los Delta los observaba desde arriba lanzando una dinamita en la fisura del glaciar para que éste se desprendiera; y así sucedió. Rachel, Tolland y Corky se fueron flotando sobre el glaciar hacia el océano abierto. No durarían más de cuarenta y cinco minutos antes de morir congelados.

Rachel que sabía de la existencia de hidrófonos esparcidos en el fondo del océano comienza a golpear el glaciar repetidamente tratando de emitir señales de S.O.S a la red acústica suboceánica de la ONR.

Cuarenta y cinco minutos después un submarino nuclear Charlotte que llevaba cinco días estacionado en el océano Ártico y que había sido diseñado para "escuchar sin ser escuchado" los rescata.

Faltaban sólo cinco minutos para que le Presidente de los Estado Unidos diera su rueda de prensa frente a los ojos de todas las personas del mundo. Y Rachel todavía saliendo de su estado casi inconsciente provocado por el congelamiento y convencida de que el Presidente no tenía idea de la verdad, hace todo lo posible para comunicarse con él a través de un radiófono con una conexión desprotegida desde el submarino, pero no lo logró.

En la Casa Blanca el Presidente Herney finalmente daba la gran noticia al mundo. Y desde la Plataforma Milne, el director de la NASA contaba los detalles del descubrimiento, a través de una videoconferencia y finalizaba con el documental elaborado por Michael Tolland.

Rachel desesperada se comunicaba con la ONR, y le contaba a Pickering lo que habían descubierto. El la mantuvo tranquila y mandó un jet privado G4 en busca de ellos.

A bordo del avión Rachel y los dos científicos tratan incansablemente de resolver el enigma. La siguiente pregunta era si el meteorito era verdadero. Lo que diferencia un meteorito de una roca Terrestre son tres cosas: la corteza de fusión como resultado de un calentamiento extremo que se produce al cruzar nuestra atmósfera, los cóndrulos que son diminutos glóbulos metálicos brillantes que se producen cuando el meteorito se enfría abruptamente y por último los niveles de níquel que en un meteorito reflejan valores medios, mientras que en las rocas terrestres los porcentajes son muy elevados o muy bajos. Sin duda la muestra que ellos tenían en sus manos poseía todas estas cualidades. Para los científicos era un meteorito verdadero. Algo no encajaba.

El oceanógrafo Tolland hace unos minutos había llamado a su embarcación para saber cómo andaban las cosas por ahí. Escuchó un mensaje que le habían dejado sus tripulantes, felicitándolo por su enorme logro y oyó también la voz bromista de Xavia, una geóloga que trabajaba con el en sus documentales, haciéndole mención de que existía un pequeño error en la petrología del meteorito. El había dicho que los cóndrulos sólo podían formarse en el espacio, pero según estudios hechos en el océano Pacífico, estas diminutas burbujas de metal pueden ser rehomogeneizadas en el transcurso de varios episodios de presurización sufridos en lo más profundo del océano. La única diferencia que había entre las muestras extraídas de lo profundo del océano y un meteorito eran las proporciones de titanio/zirconio. La muestra oceánica mostraba una presencia de zirconio ultrareducida. Ya lo tenían, lo único que les faltaba hacer era analizar la muestra del meteorito y comprobar su cantidad de zirconio.

No había más remedio que dirigirse al laboratorio del Goya el barco del oceanógrafo Tolland que estaba anclado a la costa de Nueva Jersey, casi directamente de camino a Washington.

Al descender no perdieron ni un minuto más y se fueron al laboratorio y con la ayuda de Xavia encontraron que efectivamente la cantidad de zirconio era ultrareducida. Y el isópodo petrificado no era más que una especie rarísima de piojo oceánico. El meteorito era una roca oceánica. Todo había sido un FRAUDE.

Mientras en Washington el presidente de la Federación de las Fronteras Espaciales advertía a Sexton sobre las dudas que tenía con respecto al EDOP.

Sexton se comunicó inmediatamente con Gabrielle, su asesora, y le pedía que reuniera toda la información posible sobre el EDOP.

Horas después de que Gabrielle torturara psicológicamente al director de misión del EDOP, Chris Herper, éste por miedo, le había confesado que el software del satélite, que en un principio contenía un error, no había sido realmente reparado. En otras palabras el EDOP no servía para nada. Y que el director de la NASA lo había obligado a mentir.

El controlador de los Delta Force obligaba a sus hombres a atacar el Goya y a eliminar a todos sus tripulantes.

Rachel, Tolland, Corky y Xavia corrían más que rápido hacía su avión G4 evadiendo las balas, pero el avión explotó con el piloto y Xavia en su interios. Los Delta Force iban a matarlos a toda costa. Rachel apresuradamente trataba de comunicarse con su jefe Pickering, pero éste no respondía. No tuvo más opción que enviar toda la información que comprobaba la falsedad del descubrimiento vía fax al último hombre que tenía en su lista. Su padre, el senador Sexton, adjuntándole una nota de auxilio.

Sexton en su despacho no podía creer lo que sus ojos veían. Toda esa información lo llevaría directo a la presidencia. Comenzó a fotocopiar todas y cada una de las hojas que habían salidos por su fax las colocó en un sobre y las marcó con el sello presidencial. Luego llamó a las cadenas de noticias más grandes para anunciarles una rueda de prensa. Había olvidado por completo la ayuda que le pedía Rachel.

Gabrielle que estaba junto a él, no podía creer la enorme ambición de ese hombre que ahora le parecía un monstruo. Lo único que le interesaba era llegar a la presidencia incluso cuando la vida de su única hija estuviera en peligro.

Rachel, Tolland y Corky alimentados por el miedo, hacían lo increíble para salvar sus vidas en lo que iba quedando de barco en medio de ese mar tempestuoso. De pronto sobre ellos se posó una aeronave de aspecto muy extraño y bajando de ella el controlador de los Delta Force, William Pickering. Rachel no lo podía creer, Pickering, su jefe, que había sido como su padre, director de la ONR, tratando de matarla. No comprendía.

El le habló sobre la misión y sobre los motivos de la farsa. Todo fuera por la seguridad de la nación y del mundo. Y le pedía que le diera el nombre de la persona a la que le había enviado toda la información. Rachel se negó rotundamente. No pondría en peligro a nadie más.

Y prefirió seguir luchando por su vida.

Al cabo de unas horas los. Pickering se hundía junto al barco y moría al igual que sus tres hombres de la Delta Force. Rachel, Tolland y Corky eran rescatados exaustos del medio del mar por un helicóptero de la Guardia Costera.

Sexton se preparaba para dar su rueda de prensa e informar sobre el fraude de la NASA. Tenía en el podium diez sobres con todas las pruebas. Y que entregaría a los periodistas una vez que haya hablado. Estaba a punto de empezar cuando apareció Rachel que le advertía que lo que estaba a punto de hacer no estaba bien. Ella le habló como una hija y le propuso otra oportunidad, sin embargo él no quiso escucharla.

En eso una mujer, que parecía periodista, y que llegaba tarde pasó a botar los sobres que el senador tenía sobre el podium. El enfurecido los contó y comenzó a hablar. Llenó a la audiencia de suspenso sin mencionar explícitamente la noticia. Luego repartió los sobres. Los periodistas se echaron a reír, no lo podían creer y comenzaron a preguntarle si las fotos eran reales. Sexton sin entender lo que sucedía miró el contenido de los sobres y vio que eran 5 fotos donde aparecían él y Gabrielle teniendo un affair.

La mujer que había botado los sobres era Gabrielle y los había cambiado por otros.

Desde entonces no se ha sabido de Sexton.

Por otra parte, en la Casa Blanca, el Presidente Herney que había sido una víctima más de la mentira, se disponía a contarle al mundo la VERDAD.

Por Mariella Maturana T. - 26 de Septiembre, 2005, 17:48, Categoría: General
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